martes, 2 de febrero de 2010

Soy tan feliz


Dichoso sea el que
inventó que hay que vivir hasta el amanecer,
que con las vueltas de locura
se puede viajar en cualquier tren.
Bendito sea al que
se le ocurrió que borracho se puede correr
después de ganar unos mangos
y al otro día, por reasaca no saber
cómo llegó eso a tu bolsillo
ni cómo esa marca en el ojo,
que te dejó medio vizco.
Y yo le agradezco al que
juntó madera, un par de alambres
y me permitió vender
el resultado de mis cuerdas vocales
con ayuda de un café.
Y hoy escuchá cómo suenan
mis temas en la radio
aturden a los que no pueden ser escuchados,
los humillados sienten que tiemblan.
Y yo, yo soy tan feliz.
Ahora, halago al que
inventó mi idioma,
plantó mis semillas
y me enseñó a crecer.
Y hoy, yo me saco la gorra
con el practicó un carioca,
me dio un par de golpes
y me puso de pie.

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