¿Para qué viajar tan lejos? Si sé que mi felicidad esta acá, ¿para qué volar tan alto? si vos no volás, ¿para qué aspirar a tanto? si lo tengo todo en tu mirar. ¿Por qué decir que me haces infeliz cuando en realidad la alegría renace en mí? y para variar cada vez más.
No me escuches, escuchate a vos, analizá la situación y no cuentes conmigo, yo no estaré para apoyarnos, sólo para degradarnos, sólo para decir que está mal. Y no lo sé, no sé por qué, con mi optimismo que opta al caos, propiamente del sagitario. Yo no sé por qué, si esta todo tan bien, lo veo tan mal, ciega de lo bueno, superficial y escarbadora del mal. No me hables así, yo sé muy bien quién soy, no te quejes de mí, nunca te mostré otra cara, siempre me destaqué por mi obediente transparencia que no dice nada, incapaz de ocultar un llanto o una risa, una decepción, un deseo de caricia. Nunca nada oculto. Pero volviendo a vos y yo, y a nosotros, no preguntes que nos pasó porque nada pasó, sólo te diste cuenta de lo que soy. Sólo te diste cuenta de lo que soy….